Amo tu persona
Bueno, empezaremos por analizar cuál es el error que cometemos al elegir pareja. Ese error es enamorarnos. Sí, así como lo escuchas. Cuando te enamoras, pierdes todo razonamiento, toda realidad; idealizas a la persona y no la ves como realmente es. Los defectos los ves, pero los ignoras. Por eso, después decimos: Pero, “¡cómo no me di cuenta de cómo era antes!». Pues no te diste cuenta porque estabas con una “venda en los ojos”.
Afortunadamente, el enamoramiento no dura toda la vida. Algunos expertos dicen que dura un año, otros dos y algunos hasta tres años. Es entonces cuando tienes dos opciones: terminar con esa persona porque ahora sí te empieza a molestar lo que ya ves, gracias a que se te “cae la venda de los ojos” al terminar el enamoramiento, o decidir amar a esa persona con sus virtudes y sus defectos.
Pero sé que tal vez esto ya lo sabías y te preguntarás entonces: ¿cuál es el secreto?
El secreto está en no elegir a la persona desde el deseo, ya que este se acaba. El secreto está en elegir a la persona desde la compatibilidad: de valores, de ideologías, de proyectos, de hábitos, de religión, de educación. Sobre todo, una verdadera relación de amor se construye cuando se cuidan el uno al otro cuando uno enferma, cuando se apoyan si uno tiene un problema, cuando ambos se enfocan en construir un hogar, en educar a sus hijos de la mejor manera, cuando se ayudan a seguir creciendo juntos, cuando crean proyectos juntos, cuando fomentan su espiritualidad, cuando ambos tienen fe y cuando buscan trascender juntos. Todo esto que construyen cada día difícilmente lo va a sustituir un simple gusto o deseo.
Somos celosos y posesivos porque nuestra relación, generalmente, está basada en el deseo, por lo que el sustento de la relación es tan frágil como un hilo, y cuando este se rompe, lo buscamos en otra y otra persona indefinidamente. Por eso existen tantos divorcios. Es natural que la atracción inicial cambie con el tiempo, que se vuelva admiración, agradecimiento, alianza, complicidad, cuando se decide amar de verdad.
Así que, si aún no tienes pareja, cuando tengas un prospecto o prospecta:
– Observa conscientemente todos los puntos en común que tienes con la otra persona y visualiza si pueden construir un futuro juntos antes de que primero te enamores y pierdas la razón.
– Otro problema es que nos enamoramos también desde nuestras heridas, y cuando identificamos inconscientemente que otra persona tiene la misma herida, resulta que nos empieza a atraer. Por eso pasa que dices: «Pero si yo no lo veía atractivo o atractiva y ahora lo o la veo guapísimo o guapísima». Por lo que te recomendamos trabajar tus heridas primero, todos las tenemos. Acude a un especialista para trabajarlas de la mejor manera y sigue los consejos de las 10 frases de Cree en tu playera. En conclusión, amate y sanate primero para que puedas amar a tu pareja.
– Elegir pareja no es algo que se deba tomar a la ligera. Recuerda que esa persona que eliges será ejemplo para tus hijos y será con quien pases el resto de tu vida. Date el tiempo que necesitas y no te dejes presionar por la sociedad, que siempre pregunta: «¿Para cuándo el novio o la novia?», o «¿Para cuándo la boda?», o peor aún, «¿Para cuándo los hijos?».
– Jamás dejes tu felicidad en manos de tu pareja, es uno de los peores errores que podemos cometer. Tu felicidad depende solo de ti. Te recomiendo leer el libro La maestría del amor de Miguel Ángel Ruiz Macías. Te dejo un fragmento para la reflexión del capítulo El hombre que no creía en el amor:
“El amor que sentía él llenaba de tal modo su corazón que, una noche, le ocurrió un gran milagro. Estaba mirando las estrellas y descubrió, entre ellas, la más bella de todas; su amor era tan grande que la estrella empezó a descender del cielo, y al cabo de poco tiempo, la tuvo en sus manos. Después sucedió otro milagro, y entonces, su alma se fundió con aquella estrella. Se sintió tan inmensamente feliz que apenas fue capaz de esperar para correr hacia la mujer y depositarle la estrella en sus manos, como una prueba del amor que sentía por ella. Pero en el mismo momento en el que le puso la estrella en sus manos, ella sintió una duda: pensó que ese amor resultaba arrollador, y en ese instante, la estrella se le cayó de las manos y se rompió en un millón de pequeños fragmentos.
Ahora, un hombre viejo anda por el mundo jurando que no existe el amor, y una hermosa mujer mayor espera a un hombre en su hogar, derramando lágrimas por un paraíso que una vez tuvo en sus manos, pero que, por un momento de duda, perdió. Esta es la historia del hombre que no creía en el amor.
¿Quién de los dos cometió el error? ¿Sabes qué es lo que no funcionó? El que cometió el error fue él al pensar que podía darle su felicidad a la mujer. La estrella era su felicidad y su error fue poner su felicidad en las manos de ella. La felicidad nunca proviene del exterior. Él era feliz por el amor que emanaba de su interior; ella era feliz por el amor que emanaba de sí misma. Pero, tan pronto como él la hizo responsable de su felicidad, ella rompió la estrella porque no podía responsabilizarse de la felicidad de él.
No importa cuánto amase la mujer al hombre, nunca hubiera podido hacerle feliz porque nunca hubiese podido saber qué es lo que él quería. Nunca hubiera podido conocer cuáles eran sus sueños.
Si tomas tu felicidad y la pones en manos de alguien, más tarde o más temprano, la romperá. Si le das tu felicidad a otra persona, siempre podrá llevársela con ella. Y como la felicidad solo puede provenir de tu interior y es resultado de tu amor, solo tú eres responsable de tu propia felicidad. Jamás podemos responsabilizar a otra persona de nuestra propia felicidad, aunque cuando acudimos a la iglesia para casarnos, lo primero que hacemos es intercambiar los anillos. Colocamos la estrella en manos de la otra persona con la esperanza de que nos haga felices y de que nosotros la haremos feliz a ella. No importa cuánto ames a alguien, nunca serás lo que esa persona quiere que seas.
Ese es el error que la mayoría de nosotros cometemos nada más empezar. Asentamos nuestra felicidad en nuestra pareja y no es así como funciona. Hacemos todas esas promesas que somos incapaces de cumplir, y entonces, nos preparamos para fallar.”
– Y si ya tienes pareja, no es tarde para construir una verdadera relación. Cuídense, apóyense, compartan proyectos en común y motívense para crecer juntos, no solo uno. Ya que no son complemento ni la mitad que les faltaba, más bien, se multiplican, se vuelven una pareja poderosa. Si una persona puede lograr algo increíble, ¿imaginas lo que pueden lograr dos? Respétense y no se dejen llevar por un simple gusto pasajero que los lleva a la infidelidad. Recuerda que todo tiene consecuencias. No pierdas lo que ya construyeron por un simple deseo.
Además, con el uso de sus playeras con la frase “Amo tu persona” se recordarán cuánto se aman y que están construyendo un verdadero amor.